La jubilación es el cese del trabajo laboral
remunerada de manera voluntaria o forzosa a causa de la edad. Cada estado
establece la edad cronológica de la jubilación, que oscila entre los 60 y 65
años de edad, según el tipo de trabajo que desempeñe. Esto implica que se
interrumpe la vida laboral, se replantea la vida familiar, recuperar el tiempo
perdido con el cónyuge y el resto de la familia y/o reiniciar una nueva etapa
de actividades remuneradas (Hernández, 2009).

También es una de las pérdidas
más dolorosas de la vida para la mayoría de las personas, puesto que el trabajo
constituye una de las preocupaciones fundamentales en la vida. Diversos autores
argumentan que la vejez significa cambios negativos relacionados con los
cambios que trae consigo la senectud, así como, trastornos depresivos y
psicosomáticos. Sin embargo, es un error pensar de esa manera, puesto que
la persona es capaz de prepararse adecuadamente ante esta nueva etapa de la
vida, adaptándose a ella y, de esa manera, no haya repercusiones no deseables
en lo biológico, psicológico y social (Hernández, 2009).
Oskar Gutiérrez, psicólogo del programa de Psicología en la Universidad Manuela
Bertrán - Bogotá, encontró que el 90% de trabajadores se preparan para este
acontecimiento antes de jubilarse, manejando el duelo de la pérdida laboral,
mientras que el 10% manifestó deseos de no querer perder su trabajo, rechazando
la idea de jubilarse. Todas estas personas se enfrentan a un proceso de duelo,
haciendo que el sujeto se enfrente a nuevas situaciones. La jubilación, como
todo proceso, para por una serie de etapas, que consta de cuatro:
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| (Hernández, 2009). |
Por ello, el estudio realizado
resalta como importante prepararse para cada etapa, de manera que el jubilado
pueda afrontar su realidad y haga planes de acuerdo a su futuro próximo.
Vignau de Aguirre, M. (1996)
afirma que es difícil encontrar actividades que puedan llenar el vacío que dejó
el trabajo. A ello se suma el hecho natural del que los hijos van asumiendo la
autoridad que antes tenían los padres. Es importante que ello no ocurra de
manera agresiva que atropelle la dignidad del adulto mayor, puesto que puede
presentarse sentimientos de abandono o de desplazo, sin contar el impacto
psicológico que ocasiona el malestar físico, dependencia, muerte de amigos y
seres queridos, etc. Todo ello contribuye al sufrimiento del adulto mayor a
medida que envejece y no se toma las medidas adecuadas para contrarrestarlas.
La persona se vuelve a sí misma, buscará vivir con tranquilidad o se arriesgará
en emprender nuevas formas de trabajo para mantenerse sanamente activo.
Lamentablemente,
las mujeres no pasan por la misma suerte. Arenales, Y. (2000) señala las
dificultades de la mujer en conseguir un plan de jubilación (del peor) o ningún
plan por el estereotipo de que es el hombre quien lleva las riendas
financieras. El motivo general es que gran parte interrumpen sus carreras
universitarias por cuidar a sus hijos y atender a las necesidades del marido.
Viven 9 años más que los hombres y ganan un 25% menos que ellos. (Alza, M.
2003). En lo que respecta a educación,
existen varios avances en lo que es cursos y seminarios, pero muy poco de ello
va dirigida a mujeres. Además, existe una carencia generacional ya que el papel
que aprendieron de la madre no incluyó en su mayoría la toma de decisiones
económicas importantes. Para ello ya se está realizando a incorporación de las
mujeres al sistema financiero, puesto que para el año 2020 habrá más de 40
millones de mujeres que serán mayores de 65 años y su esperanza de vida para
ese entonces será de 91.5, lo cual es necesario la inclusión de las mujeres en
el tema financiero y a planes de jubilación adecuadas.
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No obstante, se puede hablar
sobre cambios en los roles de género, que consiste en que, a medida que avanza
de edad, se aprecia que los varones van adquiriendo comportamientos que son
considerados femeninos. Los varones llegan a estar menos interesados por los
logros en el mundo exterior y se preocupan más por valores de orientación
hogareña y tradicionalmente femeninos a medida que alcanzan los últimos años de
la época media de la vida, el salto hacia la jubilación se explica desde una
óptica emocional. A la edad de la jubilación, se desvanece la ilusión por los
símbolos del éxito; el trabajo no es tan importante desde un punto de vista
psicológico, deja de ser la base de la identidad de un varón (Cohn, 1979).
En un estudio realizado por Julio
Inga y Arístides Vara (2006) sobre Factores
asociados a la satisfacción de vida de adultos mayores de 60 años en Lima-Perú,
mencionan que parte de la satisfacción de los adultos mayores está relacionada
con la jubilación, pero los resultados mostrados en este trabajo arrojaron
resultados negativos. Puesto que solo un 29,15% de ancianos obtienen ingresos
por este medio. Los ancianos carecen de ingresos económicos más que las
ancianas (65,5% vs 56,3%) y los ancianos carecen de un seguro médico más que
las ancianas (58,6% vs 34,4%). Estas cifras reflejan que pocos ancianos en
nuestra realidad limeña tienen acceso a la jubilación y que, además de ello,
los varones carecen más de recursos económicos y atención médica que las
mujeres. Esto se debe a que los hijos cubren las necesidades económicas (y
afectivas) con mayor frecuencia en ancianas que en ancianos. Con esto quiero
decir que los hijos visitan con mayor frecuencia, cubren gastos alimenticios,
médicos y de más a las ancianas que a los ancianos, produciéndose así que en la
variable de Satisfacción de Vida en ancianos, el puntaje mayor sea el
resentimiento, ya que la mayoría de ellos no recibe la visita de hijos y
familiares en general y que, lamentablemente, se encuentran en un estado de
abandono, subsistiendo con la ayuda del estado y fondos caritativos.

Entonces, ¿cómo enfrentar la
etapa del retiro laboral? La jubilación en la actualidad trae una connotación
negativa (sienten depresión, no son productivos o nieguen a dejar su trabajo). De
acuerdo con Alejandro Zalce, presidente de la Sociedad Mexicana de Psicología,
jubilarse es un cambio en el estilo de vida. No todo acaba ahí; pueden retomar
actividades dejadas por el tiempo o las que siempre quisieron realizar, obtener
diplomados, reformular el proyecto de vida y toda una serie de hobbies en
general que los ayuden a prepararse por lo menos un año antes de jubilarse para
poder sobrellevar el proceso de duelo y de adaptación a esta nueva etapa
adecuadamente.
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Referencias:
-
Belsky. J.A. (1996). Piscología del
envejecimiento. Barcelona: Masson, S.A. Pp. 269-289.
-
Economista, E. (2013, Sep 18). Cómo enfrentar la
etapa del retiro laboral. Economista Retrieved from
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