Small & Jarvik (1982)
mencionan que las demencias son enfermedades crónicas de carácter funcional u
orgánico que se da de forma progresiva e irreversible con el pasar de los años.
Se entiende por demencia como la pérdida de la capacidad intelectual en
múltiples campos (memoria, aprendizaje, lenguaje, percepción, visión, etc.) La
demencia se da de manera común en personas mayores de 65 años en adelante,
siendo los más afectados las personas que pasan por los 80 años de edad. Avanzada
la edad, tienden a perder la independencia en realizar sus quehaceres
cotidianos básicos, como es el asearse, comer, cambiarse. Cuando llega a ser
crítico, llega a perder el lenguaje, presentando diversas anormalidades
neurológicas y crisis compulsivas.
Asimismo Tariot, (1994) concuerda
con la definición dada por Small & Jarvik (1982), afirmando que la
enfermedad de Alzheimer es una enfermedad irreversible, el cual afecta las
funciones cognoscitivas como la memoria e inteligencia, trastornos del
comportamiento, pérdida de autocuidado y anomalías en el campo neuronal.

En el campo de la genética, por
lo menos un 10% de los casos de Alzheimer presentan una correlación con lo
familiar. En el adulto mayor, se
presenta la sintomatología con los olvidos frecuentes, pueden tener fallos en
el juicio y presentar irritabilidad y ansiedad. A medida que vaya progresando
la enfermedad, se observa que el paciente presenta pérdida de la orientación
y la memoria y dificultad en el lenguaje
acompañado de la disminución de la comprensión, impidiendo al adulto mayor a
hacerse cargo de administrar adecuadamente sus bienes. Se aprecia un deterioro
motor progresivo, en el cual los músculos se vuelven rígidos, llegando a
postrarse en cama con delirio, alucinaciones, alteraciones del ánimo, etc.),
siendo inevitable la necesidad de ser dependiente con el cuidado de terceras
personas.
Jiménez Leighton, Oscar. (s/a)
Enfermedad de Alzheimer y Diagnóstico de las Demencias. Cap 16